I don´t wanna miss a thing

«I don´t wanna miss a thing»

One-Shot de Crazy4Bill

Bill podía sentir la tensión de su gemelo, pero de igual manera, sabía que Tom entendía que el sacrificio de una lejanía era por los dos, por su relación; aunque bien sabía que le iba a extrañar enormemente, pero era una decisión que tomaron como pareja.

Seguía mirando con melancolía la lluvia caer, como esas gotas resbalaban por el vidrio de la ventana, ajenas al sufrimiento que había en la habitación, de un par de corazones que no dejaban de latir al sentir que pronto estarían lejos del otro. Bill solo apretó más su abrazo.

De nuevo sintió la preocupación y tristeza de su gemelo, solo atinó a dejarle un beso en su cuello, y empezó a separarse de ese cuerpo que le hacía sentir tan cómodo, que le hacía sentir en casa. Tom le dijo que no lo dejara y atrapó su mano.

No sabía de donde sacaba fuerzas para dejarlo solo, aunque por dentro quería mandar todo a la mierda y quedarse en casa, en la comodidad de los brazos de su hermano y compañía de sus bebés.

Al momento que uno de sus guardaespaldas entra a la sala para informarles que deben salir, siente esas manos que le toman de su cara y le dan un beso con una melancolía inexplicable.

Sabía que su gemelo lo extrañaría, tanto como él también le extrañaría, suspiró, tomó su bolso, le dio una caricia breve a sus perros y no pudo evitar mirar de nuevo a Tom, seguía pensando que tenía que ser fuerte, siempre lo había sido, el frío y fuerte Bill, aunque la gente pensará lo contrario, pero tenía que ser el pilar de su gemelo, no podía desfallecer.

—Te extrañaré…. te amo.

Le mandó un beso volado con su mano y salió, hacia la van donde le esperaba el staff que viajaría con él.

Mientras acomodaban su equipaje y él se acomodaba en su silla, no dejaba de ver la figura de Tom entre las cortinas, mirándolo como un niño que ve partir a sus padres, dejándole solo e indefenso; al final, partieron haciendo que Bill viera su casa hasta que la perdió de vista, acomodó sus lentes y suspiró resignado; sería un largo viaje hasta Los Ángeles.

En la van, él podía escuchar risas, charlas, David le hablaba y pasaba un itinerario de los asuntos que tendría que llevar en L.A. Bill solo asentía como un autómata, hundiéndose en un mutismo inconsciente.

Llegó al Aeropuerto de Hamburgo, le alegró ver que no hubiera paparazzis por lo que podía pasar tranquilo.

Ya en el avión, se acomodó en la silla designada abrochó su cinturón y cerró sus ojos pensando en Tom, en cómo estaría en casa, si estaría sintiendo la misma soledad que él en ese momento, volteó su cara al espacio donde usualmente ocuparía Tom en los vuelos, y lo vio vacío, tan vacío como se sentía y primera clase parecía algo inmenso, lo mejor sería dormir, pasar el vuelo durmiendo, así no sentir la pequeña opresión en su corazón, para llorar ahí no había cabida, no podía mostrar debilidad ante el resto de su gente.

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La llegada a Los Ángeles fue tan incógnita como la salida de Alemania y eso le dio una calma momentánea. Quiso llamar a Tom, pero no lo hizo ya que debía darle su espacio. Pero la necesidad de su otro YO le ganó y le llamó.

—Hola bebé… — y esta vez fue una hora, no le importaba que al siguiente día tuviera un itinerario, su mayor necesidad era sentirlo lo más cerca posible, hablando de todo un poco, desde como fue el vuelo, la comida, los perros, la casa, sus planes….

—Te extraño —terminó diciendo Bill. —Es enorme esta ciudad, tan extraña y solitaria sin ti—finalizó.

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De vuelta a su mutismo inconsciente, donde solo tenía cabeza para su gemelo, Bill se vio envuelto en una comida de negocios, Natalie le arregló, como siempre haciéndole lucir hermoso —De que vale ponerme hermoso si Tom no podrá verme — pensaba, pero ante todo era una persona profesional y de nuevo se repetía el mantra, <<por nosotros, por nuestra relación>>

Ya en el restaurante, debió ponerse al tanto de la conversación, al fin de cuentas, ahora era él quien debía tomar decisiones y ellos lo sabían, al no estar Tom como mediador debían de aceptar lo que él demandará.

Envuelto en aquella conversación de negocios, pudo sonreír ante un comentario absurdo, sonrió y rio un poco, al fin y al cabo era una persona con sentimientos y emociones, pero esta risa fue opacada cuando llegó el momento de pedir su comida y notó que era un restaurante de carnes —¡Scheisse!— maldijo por lo bajo, no podía hacer nada, sólo pedir un menú vegetariano y conformarse con una ensalada, tanto era su mutismo que fue a aquel restaurante por inercia —Me imagino lo que Tom se burlará de esto —pensó y de nuevo apareció una sonrisa, una sonrisa melancólica que lo traslado por el espacio y el tiempo a aquel lugar en el otro lado del océano pensando en su otra mitad, mirando la hora en el reloj de pared de aquel restaurante y haciéndose una imagen mental de lo que estaría haciendo en este momento Tom si es que no estaba durmiendo….

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De nuevo estaba con su Tom en Skype, extrañaba contarle las cosas que le estaban aconteciendo

—Hoy iremos a una fiesta a una discoteca —le dijo Bill desde el otro lado

—Tal parece que no te lo estás pasando tan mal después de todo.

—Es una fiesta en homenaje a un DJ fallecido.

—Y… ¿Por qué tienes que ir a eso? — Le preguntó, Bill podía sentir como Tom no podía controlar sus celos… esos celos que no estarían presentes en el de trenzas de haber estado a su lado.

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El sonido de la llamada entrante en su sistema le sacó de esa nube de ensueño, se sentía un poco atontado, aunque bebió muy poco, el sólo hecho de no estar con su gemelo al lado, le hacía más pesado su despertar; y ahí estaba Tom llamándole. Le vio la emoción en su rostro, él solo quería descansar

—Bebé, estoy cansado.

— ¿Tan cansado como para no querer hablar conmigo? — le refutó Tom, mostrando en su voz su enfado y más aún, sus grandes celos — Quién te mandó a salir de fiestas — siguió con su retahíla.

—Fue un absurdo evento al cual no pude negarme, ya sabes cómo es Jost — le respondió de manera aburrida.

Se quedaron un rato en silencio, mirándose en la pantalla, Bill sólo quería tener ese poder de entrar en el screen de su laptop y acariciar las finas facciones de su igual, con un sólo roce decirle que lo extrañaba, que lo amaba, que quería que estuviera a su lado. Cerró sus ojos y suspiró, viendo a Tom hacer lo mismo, pero a diferencia de Bill, esté tenía la compañía de sus bebés.

— Tengo vista unas propiedades, estoy seguro que te encantarían — término diciéndole ya más animado y evitando hablar del tema que ni él tenía ánimo de indagar.

—… Tom… te extraño bebé, te necesito — le dijo al finalizar la conexión.

Estando de nuevo a solas, se recostó y cerró sus ojos, en su memoria venían imágenes de su Tom —Te extraño, te extraño tanto — se dijo y una pequeña lágrima salió por sus hermosos ojos.

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Después de un día un poco agitado visitando algunas otras propiedades con el agente de bienes raíces recomendado por Jost, se encerró en su habitación del hotel, lo que menos quería era salir, sabía que su staff, Natalie y David irían a comer, pero él se negó.

Prendió de nuevo su Laptop, ya no le importaba la diferencia horaria, llamaría a Tom, timbró una, dos, tres veces, pero lo mandaba a buzón, indicio de que estaba apagado, y en su MSN y en Skype no había señal de conexión, eso lo intranquilizó y empezó a sentir un sentimiento extraño en su pecho.

Intentó de nuevo llamarle al celular, pero con la misma respuesta anterior, su teléfono apagado.

Al no haber comunicación, su enojo se incrementó, pensando que Tom se estaba comportando más caprichoso de lo usual; bufando, se paró frente a la ventana de su habitación que le daba una vista hermosa, pero para Bill, sin tener a Tom a su lado, le parecía una de tantas más.

Intento una última vez y la respuesta fue la misma, lloró un poco y se recostó, ya mañana podría arreglar las cosas con él (si es que estaban mal).

Unos golpes en su puerta lo sacaron de su sueño que tanto le costó conseguir, se incorporó un poco pensando que quizá habría soñado esos golpes, se quedó quieto y de nuevo su puerta fue golpeada suavemente, el corazón de Bill saltó de emoción sin que él pudiera hacer algo, sin saber el porqué, se levantó y preguntó —¿Quién es?— pero sólo recibió como respuesta otro golpe, un golpeteo familiar haciéndole abrir la puerta y encontrándose cara a cara con el amor de su vida, con su alma gemela.

Sin dudarlo ningún momento, le estrechó en sus brazos, como si hubiesen pasado décadas sin verse porque para ellos, estar cinco días separados equivalía a décadas, pero por fin tenía en sus brazos a su gemelo, a esa persona que era su vida y ahora estaba más que seguro que una separación de tal magnitud no cabría lugar entre ellos, por lo menos por un largo tiempo.

F I N

Gracias por leer.

Escritora del fandom

2 Comments

  1. Una vez más, me has hecho suspirar, linda, con estos cortos que me llevan al pasado. A aquellos tiempos cuando el TWC les brotaba por los poros y no había circos (novias/esposas) cubriendo su amor.
    Siento que ellos siguen amándose mucho, pero ya no es como antes.
    Gracias por este trozo del recuerdo que me ha hecho alegrar el corazón.
    MUAK

    • Mi Nenaa… sabes que esto lo escribí en aquellas épocas en que venían flashesh a mi cabeza, era como ver una peli… y pues bue, de esos flashesh salió este extraño OS, y sí meancólico y sin circos aún, creo que apenas empezaban a surgir…
      Gracias como siempre por apoyarme y que te gusten todas estas cosas locas que salen y han saliod de mi cabecita.

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